Resumen: La 'enshittification' o 'mierdificación' es el proceso por el cual plataformas y software que empezaron siendo útiles y centrados en el usuario terminan degradándose para priorizar ganancias. Este fenómeno, descrito por Cory Doctorow, explica cómo empresas como Adobe, Google y Uber cambian su enfoque hacia accionistas, perjudicando la experiencia del usuario final.
El término acuñado por Cory Doctorow describe cómo plataformas digitales se degradan sistemáticamente. Comienzan enfocándose en usuarios, luego cambian a clientes que pagan y terminan sirviendo principalmente a accionistas. Este proceso no es accidental, sino una consecuencia de priorizar ganancias a corto plazo sobre la utilidad real.
El concepto ganó relevancia porque nombra algo que muchos usuarios experimentan: herramientas que amaban se vuelven frustrantes. Desde limitaciones artificiales hasta funciones no solicitadas que interrumpen el flujo de trabajo, la enshittification afecta desde software profesional hasta apps cotidianas.
Adobe representa el caso paradigmático: de estándar creativo a modelo de suscripción agresivo con salidas bloqueadas. Google Workspace pasó de ofrecer generosidad en pandemia a restringir funciones básicas. WhatsApp añade IA no solicitada que no se puede desactivar, interrumpiendo la experiencia.
Hasta hardware como autos Tesla implementa esta lógica, vendiendo suscripciones para desbloquear capacidad de batería ya instalada. El patrón se repite: funciones que antes eran estándar ahora son extras pagos, sin mejora real para el usuario.
Canva creció precisamente donde Adobe falló: democratizando herramientas de diseño sin complejidades innecesarias. Affinity ofrece software profesional sin suscripciones forzosas. Estas alternativas prosperan cuando los gigantes descuidan su base de usuarios.
El desafío es mantenerse fiel al usuario inicial cuando crecen. La compra de Affinity por Canva genera dudas: ¿repetirá el ciclo o mantendrá su filosofía? La historia sugiere que sin competencia real, la tentación de enshittificarse es fuerte.
Europa bloqueó la compra de Figma por Adobe, mostrando cómo regulaciones pueden frenar monopolios. Demandas obligaron a Adobe a facilitar bajas de suscripciones. Estas intervenciones ralentizan el proceso, pero no lo detienen completamente.
El problema central es asimétrico: las empresas tienen más recursos que usuarios individuales para moldear políticas. Mientras plataformas esenciales como Google Search o Gmail degradan sus servicios, los usuarios tienen pocas alternativas realistas.
La presión por crecimiento constante lleva a extraer más valor de bases de usuarios cautivas. Cuando el mercado está concentrado, como con Adobe o Google, mejorar productos compite con sacar más ganancia del existente. Los ejecutivos priorizan lo segundo.
La inteligencia artificial se usa como excusa para cambios impopulares, aunque no mejore la experiencia. Como señala Doctorow, cuando el foco pasa de usuarios a accionistas, la degradación es inevitable sin competencia real o regulación fuerte.
Apoyar alternativas reales como Affinity o Canva (mientras mantengan su filosofía) presiona a los gigantes. Usar software de código abierto cuando sea posible reduce dependencia. Exigir regulaciones que impidan bloqueos artificiales a la competencia.
Como consumidores, reconocer el patrón ayuda: cuando una herramienta empieza a agregar molestias en nombre de 'mejoras', probablemente esté enshittificándose. Migrar temprano a alternativas puede ahorrar frustraciones futuras, aunque requiera aprendizaje inicial.
Es el proceso por el cual plataformas digitales se degradan progresivamente, pasando de servir a usuarios a priorizar ganancias para accionistas, empeorando la experiencia.
Adobe Creative Cloud, Google Workspace, WhatsApp con IA forzada, y Tesla con suscripciones para hardware ya instalado son casos claros de este fenómeno.
Usar alternativas como Affinity o Canva, apoyar software de código abierto y exigir regulaciones antimonopolio pueden ayudar a frenar este deterioro progresivo.